No Llame: Los usuarios piden que las restricciones sean mayores

Por medio del Registro Nacional No Llame, los usuarios de teléfonos fijos y celulares adquirieron este año el derecho a elegir que no los contacten para cualquier tipo de propuesta comercial. Pero hay una creciente cantidad de llamados de otros tipos que también suelen generar grandes molestias. Y de esos mensajes no hay forma alguna de protegerse. Por eso, distintas entidades de usuarios comienzan a pedir que también se los limite.

La ley 26.951, que creó el Registro Nacional No Llame, detalla que sólo permite ejercer el “derecho al bloqueo” con respecto a quienes “publiciten, oferten, vendan o regalen bienes o servicios”. Ahora bien, los legisladores aclararon que en otros casos sí está permitido contactar a los números inscriptos.

Algunos de esos supuestos no generan mayor controversia, como las campañas de bien público o a los llamados de emergencia para “garantizar la salud y la seguridad de la población”. Pero la excepción también se extendió a las llamadas y mensajes de campañas políticas y a las encuestas de opinión, que en este año electoral lograron saturar la paciencia de mucha gente.

Y entonces surge, inevitable, la pregunta: ¿Cuál es la justificación para otorgarle a la población el derecho a rechazar algunos llamados inoportunos, y negarles la posibilidad de protegerse de otros?

“Creemos que la ley, sin dudas, debería ampliarse para contemplar estos otros llamados no deseados, que también se vienen produciendo a cualquier hora del día o de la noche sin ningún control. Si no, al menos deberían regularse para que queden limitados a ciertos horarios razonables. No puede ser que a la gente la molesten tarde a la noche o incluso de madrugada”, opinó Claudia Collado, presidenta de Acción del Consumidor.

Desde Consumidores Libres, en tanto, Héctor Polino consideró también que los llamados de campañas políticas, con grabaciones de los candidatos o con otras variantes, deberían quedar limitados únicamente a los 30 días previos a cada elección, como el resto de las acciones de propaganda admitidos por la ley electoral. Y que haya una restricción para “no perturbar el sueño de la gente que trabaja”.

Fernando Blanco Muiño, presidente la Unión de Consumidores de Argentina, coincidió por su parte con que las llamadas políticas y las encuestas también deberían restringirse a horarios laborales, “como se hace en otros países”, excluyendo los momentos de descanso, los fines de semana y los días feriados. 
Pero luego fue más allá en su planteo y sentenció: “Lo correcto hubiera sido crear un registro Llamame, y no un registro No me Llames. Habría que dar vuelta la presunción. Es decir, que deberían prohibirse estas llamadas y mensajes a todos los usuarios, exceptuando únicamente a aquellos que declaren explícitamente que los desean o no les molestan, inscribiéndose en un registro especial”. Propuesta que sustentó en que la Ley de Defensa del Consumidor prohíbe hacerles a los usuarios propuestas en las que deban “manifestarse por la negativa”.

Las asociaciones de usuarios coinciden, de todos modos, en reconocer que la vigencia del Registro No Llame, con todas sus limitaciones, implicó un avance con respecto a la situación anterior. “Tenerlo en vigencia es claramente mejor que no tenerlo –afirman–, y la gente que se inscribe suele notar que las llamadas no deseadas disminuyen”. Lo que reclaman es que los registros, hoy con un bajo grado de conocimiento, tengan mucha mayor difusión. Y que se ajusten los controles para que los infractores realmente sean castigados.

Fuente: Clarín